Santo Domingo, RD
La cultura dominicana está de luto tras el fallecimiento del destacado cineasta Agliberto Meléndez Jiménez, director de la emblemática película Un pasaje de ida (1988), considerada precursora del cine contemporáneo en República Dominicana y ganadora de 14 premios internacionales.
Meléndez nació en el municipio de Altamira, provincia Puerto Plata, y era hijo de un puertorriqueño que se radicó en el país en el siglo XIX para trabajar en las oficinas del ferrocarril. Su infancia transcurrió en el campo hasta que se trasladó a Santo Domingo, donde estudió en el Colegio Don Bosco.
Durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, su militancia en el Movimiento Revolucionario 14 de Junio lo obligó a exiliarse en Estados Unidos, donde estudió Economía en la Universidad de Ohio. Regresó a República Dominicana en 1965 y más adelante se desempeñó como docente en la Universidad APEC y la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
Su vocación cinematográfica lo llevó en 1975 a formarse en Nueva York, donde dirigió su primer cortometraje El Hijo. Desde entonces, Meléndez dedicó su carrera al cine social, influenciado por el neorrealismo italiano, el novo cinema brasileño y directores como Akira Kurosawa y Luis Buñuel.
Su ópera prima, Un pasaje de ida, abordó la tragedia del Regina Express, en la que un grupo de polizones falleció intentando emigrar. Esta película se convirtió en un clásico del cine dominicano y fue seleccionada entre las 50 películas más representativas de Iberoamérica, exhibida en el I Congreso Iberoamericano de Cultura celebrado en México.
Además de su obra fundacional, Meléndez fue director del largometraje Del color de la noche, inspirado en la vida del líder político José Francisco Peña Gómez, centrado en su dimensión social y la lucha contra la discriminación racial. El filme fue producido por Producciones Testimonio y contó con reconocidos actores dominicanos como Hony Estrella, Amaurys Pérez, José Francisco Gerardino e Iván García.
Meléndez escribió y dirigió la película, la cual financió en gran parte con sus propios recursos para preservar su independencia creativa. La historia abarca desde el nacimiento de Peña Gómez en 1937, en plena campaña de “El Corte”, hasta su fallecimiento en 1998, reflejando tanto su vida política como sus relaciones personales.
Comprometido con un cine que analice y denuncie las realidades sociales, Agliberto Meléndez deja un legado invaluable para el arte y la historia cinematográfica del país. Su visión, coherencia y entrega seguirán inspirando a las nuevas generaciones de cineastas dominicanos.






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