Santo Domingo RD
Hay derrotas que el tiempo atenúa, pero hay promesas que pesan para siempre. Así lo recuerda el exlanzador dominicano Ubaldo Jiménez al rememorar la dolorosa eliminación de la República Dominicana frente a Holanda en el segundo Clásico Mundial de Béisbol 2009.
Aquel equipo dominicano había asumido una misión especial: conquistar el campeonato para honrar al dirigente Felipe Alou. Sin embargo, el sueño se desmoronó en un partido que aún duele en la memoria del béisbol quisqueyano.
Jiménez protagonizó una actuación histórica desde el montículo al registrar 10 ponches en apenas cuatro entradas durante el juego de eliminación ante Holanda, una marca impresionante que, pese a todo, no fue suficiente para evitar la sorpresiva derrota.
El revés dejó una herida profunda en aquel conjunto dominicano, considerado uno de los más talentosos del torneo, y marcó un capítulo difícil en la participación del país en el Clásico Mundial.
Con el paso de los años, la historia sigue viva como recordatorio de que en el béisbol —como en la vida— el talento no siempre garantiza el resultado esperado, y de que algunas promesas quedan pendientes en la memoria colectiva del deporte dominicano.














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