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De las “maduradas” al poder: el ascenso y caída política de Nicolás Maduro

Durante años, Nicolás Maduro fue visto por amplios sectores de la sociedad venezolana y latinoamericana como una figura excéntrica y fácil de ridiculizar. Afirmaciones como haber sentido la manifestación de su antecesor y mentor político, Hugo Chávez, en forma de un pajarito o de una mariposa, o decisiones como adelantar por decreto la Navidad más de dos meses para “subir el ánimo de los venezolanos”, alimentaron las burlas y dieron origen a un término popular: las llamadas “maduradas”.

A estas excentricidades se sumaban constantes errores lingüísticos, palabras inventadas y confusiones conceptuales que reforzaban la percepción de un liderazgo poco sólido. Sin embargo, durante años Maduro demostró que subestimarlo podía ser un error. Contra la mayoría de los pronósticos, logró mantenerse en el poder, resistiendo presiones internas, protestas masivas y un creciente aislamiento internacional. Esa resistencia, que desconcertó incluso a sus críticos más duros, se mantuvo hasta hoy.

Las burlas hacia Maduro preceden incluso a su llegada a la Presidencia en 2013. En aquel entonces, era uno más dentro de un grupo de posibles sucesores de Hugo Chávez, quien enfrentaba una grave enfermedad. Aunque había ocupado cargos clave como canciller y vicepresidente, Maduro contaba con un apoyo limitado dentro de las bases del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Su designación como heredero político de Chávez se produjo en medio de un clima de incertidumbre y tensiones internas. Informes de la época señalaban una fuerte pugna dentro del chavismo, especialmente con el sector que respaldaba a Diosdado Cabello, entonces presidente de la Asamblea Nacional y figura influyente dentro del oficialismo.

Pese a ese escenario adverso, Maduro logró imponerse, consolidar su control del poder y desafiar, durante más de una década, las predicciones sobre un colapso inminente de su gobierno. Hoy, su figura vuelve a ocupar el centro del debate internacional en un contexto radicalmente distinto, marcado por acontecimientos que parecen poner fin a una etapa clave de la historia política venezolana.

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