Pekín, China
El presidente de China, Xi Jinping, instó este jueves a su homólogo estadounidense, Donald Trump, a “corregir el rumbo” de las relaciones entre ambos países, durante una llamada telefónica que marcó el primer contacto público entre ambos líderes desde que Trump regresó a la Casa Blanca en enero.
El diálogo se produjo en un contexto de creciente tensión, tras acusaciones mutuas de Pekín y Washington de poner en riesgo el reciente acuerdo de tregua comercial firmado en Ginebra el mes pasado.
«Corregir el rumbo del gran barco de las relaciones chino-estadounidenses requiere que lo gobernemos bien y que establezcamos su dirección, sobre todo para eliminar todo tipo de interferencia e incluso destrucción», declaró Xi, según reportó la agencia estatal Xinhua. El mandatario chino también expresó su disposición a recibir a Trump en China, extendiéndole una invitación oficial.
En la conversación, que duró cerca de hora y media, Xi pidió a Trump tratar con “cautela” la cuestión de Taiwán, advirtiendo sobre el riesgo de un posible “conflicto”. Asimismo, instó a Washington a “retirar las medidas negativas” impuestas recientemente contra China.
Por su parte, el presidente estadounidense calificó el intercambio como “muy positivo” y anunció en su red social Truth Social que ambos gobiernos celebrarán próximamente nuevas reuniones para abordar cuestiones arancelarias, en particular el acceso a las valiosas tierras raras chinas.
El tono de Trump contrastó con sus recientes declaraciones, en las que acusaba a Pekín de no respetar el acuerdo de tregua. Según Xinhua, la llamada se realizó “a petición” del mandatario estadounidense.
Tensiones comerciales y más allá
Las tensiones comerciales entre ambas potencias se intensificaron tras la imposición de aranceles recíprocos: un 125 % por parte de China a productos estadounidenses y un 145 % por parte de EE. UU. a bienes chinos. El acuerdo de Ginebra contempla una reducción temporal de estos recargos al 30 % y 10 %, respectivamente, por un periodo de 90 días.
Sin embargo, las fricciones van más allá del comercio. Pekín y Washington mantienen desacuerdos sobre temas como la situación de los estudiantes chinos en universidades estadounidenses, el tráfico de fentanilo, la tecnología, las relaciones con Taiwán y las disputas en el mar de China meridional.
Recientemente, el gobierno estadounidense prohibió la emisión de visados para estudiantes extranjeros que planeaban iniciar estudios en Harvard, lo que provocó la reacción del Ministerio chino de Relaciones Exteriores, que prometió “defender firmemente los derechos e intereses legítimos” de los estudiantes chinos. Actualmente, unos 1,300 estudiantes chinos están matriculados en la prestigiosa universidad.
Mientras tanto, Trump admitió en Truth Social que aunque le “agrada” Xi Jinping, considera “extremadamente difícil” negociar con él, subrayando su frustración por la demora china en autorizar nuevas licencias de exportación de componentes clave para semiconductores y automóviles.
El escenario internacional sigue observando con atención esta compleja dinámica entre las dos principales economías del mundo, mientras los líderes intentan evitar que las tensiones desemboquen en una nueva escalada.
