Pastora e integrantes de la Fundación Restaurando Vida, un Muerto que Revive, rechazaron las acusaciones de abuso y maltrato infantil; autoridades habían retirado a 14 menores del lugar.
HAINA, San Cristóbal.— Un ambiente de tensión, llanto y negación se vivió este martes en las instalaciones de la Fundación Restaurando Vida, un Muerto que Revive, ubicada detrás de la iglesia del mismo nombre, en la comunidad de La Pared, Haina, donde recientemente las autoridades rescataron a 14 niños y niñas.
Durante la visita al lugar, Seneida Fernández, pastora de la fundación, junto a varios integrantes de la institución, rechazó cualquier vínculo con situaciones de abuso o maltrato contra los menores que permanecían bajo su cuidado.
Entre lágrimas, Fernández y otros miembros de la organización defendieron las normas establecidas dentro de la fundación y aseguraron que las reglas son conocidas por quienes permanecen en el lugar.
“Quien no cumpla estas reglas no podrá estar aquí”, habría advertido la fundación como parte de las disposiciones aplicadas a los menores.
La situación ha generado preocupación entre residentes y autoridades, debido a las condiciones en que fueron encontrados los niños y al proceso de intervención realizado para garantizar su protección.
Las instalaciones donde operaba la fundación presentan áreas que evidencian deterioro y falta de mantenimiento, mientras las autoridades continúan con las investigaciones para determinar las circunstancias que rodearon la permanencia de los menores en el centro.
El rescate de los 14 niños forma parte de un proceso de protección de menores, en medio de denuncias que deberán ser esclarecidas por las autoridades competentes.
Hasta el momento, las personas vinculadas a la fundación niegan las acusaciones y sostienen que no han cometido actos de violencia, abuso o maltrato contra los niños y niñas.
Las investigaciones deberán establecer responsabilidades y determinar si en el lugar se produjeron violaciones a los derechos de los menores.







