El gobierno de China anunció oficialmente la prohibición del acceso a la plataforma de suscripción OnlyFans, argumentando que su contenido representa una “contaminación espiritual” contraria a los valores ideológicos y culturales que el régimen busca preservar.
La medida forma parte de un reforzamiento de la censura digital que aplica el Estado chino, el cual mantiene bajo estricto control el acceso a servicios y plataformas occidentales consideradas inmorales, subversivas o incompatibles con sus lineamientos políticos y sociales. Según las autoridades, el bloqueo tiene como objetivo proteger a la población —especialmente a los jóvenes— de contenidos que clasifican como inapropiados y potencialmente dañinos.
Con esta decisión, China amplía la lista de servicios extranjeros restringidos dentro de su territorio, consolidando aún más su estrategia de mantener un ecosistema digital fuertemente supervisado y alineado con los principios del Partido Comunista.
