Wilfredo Díaz Cruz alertó que el aumento de los precios del petróleo, los riesgos climáticos y el endurecimiento de las condiciones financieras internacionales podrían incrementar los déficits y las presiones sobre la deuda pública durante 2026 y 2027.
SANTO DOMINGO, RD. – República Dominicana y los países de Centroamérica deben actuar con prudencia fiscal ante el escenario de incertidumbre económica internacional, mediante un manejo responsable del financiamiento, la focalización temporal de los subsidios y la incorporación de los riesgos climáticos en sus presupuestos.
La advertencia fue realizada por Wilfredo Díaz Cruz, especialista en Macroeconomía y coordinador de grupos de trabajo de la Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano (Secmca), quien analizó los riesgos de una posible crisis fiscal en la región en su estudio titulado Una tormenta perfecta: ¿existen posibilidades de una crisis fiscal?.
El especialista identificó tres factores externos que podrían afectar las finanzas públicas de los países de la región CARD, integrada por Centroamérica y República Dominicana: el encarecimiento de los hidrocarburos y de la generación eléctrica debido a las tensiones geopolíticas, un episodio intenso del fenómeno de El Niño y el endurecimiento de las condiciones financieras internacionales.
Según Díaz Cruz, la combinación de estos factores podría presionar el crecimiento económico, reducir el margen de maniobra de los gobiernos y dificultar el cumplimiento de sus compromisos financieros.
Deuda pública bajo presión
El análisis señala que, aunque la posición fiscal de la región presenta condiciones relativamente favorables, con balances primarios positivos y una deuda pública regional inferior al 48 % del producto interno bruto (PIB), los nuevos choques externos podrían deteriorar estos indicadores.
El experto advirtió que las presiones podrían intensificarse durante 2026 y 2027, especialmente si disminuye el dinamismo de la actividad económica y aumentan los costos de financiamiento.
Díaz Cruz recordó que las crisis internacionales suelen dejar secuelas prolongadas en las finanzas públicas, debido a la reducción de los ingresos tributarios, la rigidez del gasto estatal, la falta de reformas estructurales y el incremento de los compromisos financieros.
Como referencia, indicó que la deuda del Gobierno Central de la región pasó de representar el 23.9 % del PIB en 2007 al 29 % en 2009. Posteriormente, aumentó al 44 % en 2019 y se elevó al 54 % en 2020, durante la crisis provocada por la pandemia de COVID-19.
Estas cifras reflejan la vulnerabilidad de las economías regionales ante acontecimientos internacionales que obligan a los gobiernos a incrementar el gasto mientras enfrentan dificultades para mantener sus ingresos.
El petróleo y las tasas de interés aumentan la incertidumbre
El especialista también destacó que el encarecimiento del petróleo y el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos pueden elevar los costos de financiamiento para los países de la región.
En su análisis, señaló que el rendimiento del bono estadounidense a diez años alcanzó el 5.22 %, su nivel más alto desde junio de 2007, según los datos citados en el documento.
Díaz Cruz explicó que varios países centroamericanos y República Dominicana han recurrido al mercado internacional de capitales para obtener recursos mediante la emisión de bonos soberanos.
Entre las operaciones mencionadas figuran una colocación de Honduras por US$815.7 millones en julio de 2026, una emisión dominicana por US$2,750 millones en febrero y una colocación de Costa Rica por €1,000 millones en enero.
El especialista advirtió que esta estrategia expone a los gobiernos a cambios en las tasas de interés, las primas de riesgo y los tipos de cambio, factores que pueden encarecer el servicio de la deuda y las futuras operaciones de refinanciamiento.
Los subsidios y los riesgos climáticos
Otro de los puntos centrales del análisis es la necesidad de administrar los subsidios públicos de manera focalizada y temporal, evitando que las medidas de apoyo se conviertan en compromisos permanentes difíciles de financiar.
El fenómeno de El Niño también representa un riesgo para la región, debido a sus posibles efectos sobre la disponibilidad de agua, la producción agrícola y los precios de los alimentos.
Estas condiciones podrían generar nuevas necesidades de gasto público en un momento en que los gobiernos también deben atender sus obligaciones financieras y proteger a los sectores más vulnerables.
Por esa razón, el experto recomienda incorporar los riesgos climáticos en la planificación presupuestaria y aprovechar el margen fiscal disponible antes de que las presiones externas reduzcan la capacidad de respuesta de los Estados.
Las crisis anteriores dejan lecciones
El estudio examina episodios internacionales ocurridos entre 2001 y 2025 y destaca cómo la crisis financiera de 2008-2009, la pandemia y los aumentos de los precios de la energía contribuyeron al deterioro de los balances fiscales.
Durante la crisis financiera internacional, el déficit fiscal regional pasó del 0.4 % del PIB en 2007 al 3.4 % en 2009, como consecuencia de la caída de los ingresos y la limitada capacidad de reducir determinados gastos.
El documento advierte que el contexto de 2026 reúne nuevamente varios factores de riesgo: presiones energéticas, posibles efectos de la sequía y condiciones financieras más restrictivas.
Ante este panorama, Díaz Cruz considera fundamental que los gobiernos mantengan una política fiscal prudente, fortalezcan la sostenibilidad de la deuda y utilicen con responsabilidad los recursos públicos.
El objetivo, según el análisis, es preservar la estabilidad de las finanzas estatales y evitar que la combinación de choques externos termine provocando un deterioro fiscal más profundo en República Dominicana y el resto de Centroamérica.







