El vehículo transportaba a 32 personas y cayó por un barranco de unos 30 metros en la isla de Fogo; entre las víctimas hay niños y adolescentes
Praia, Cabo Verde.– Las autoridades de Cabo Verde elevaron este domingo a 25 el número de fallecidos en el accidente de un autobús que transportaba principalmente a estudiantes, incluidos niños y adolescentes, y que cayó por un precipicio en la isla de Fogo.
El presidente caboverdiano, José María Neves, calificó el hecho como una “inmensa tragedia” y expresó su solidaridad con las familias de las víctimas. El mandatario también pidió que se brinde asistencia psicológica a los familiares y que se investiguen las causas que provocaron el accidente.
Según medios locales, en el autobús viajaban 32 personas cuando el conductor perdió el control del vehículo. El autobús se salió de la carretera y cayó por un precipicio de aproximadamente 30 metros de altura, terminando en un barranco rocoso y de difícil acceso.
Entre los afectados se encuentran numerosos menores de edad. Al menos 19 niños y adolescentes, ocho niñas y 11 niños, fueron trasladados al Hospital Regional de San Francisco de Asís.
El director médico del centro, Dionísio Semedo, informó que cinco de los menores atendidos fallecieron a causa de las heridas, principalmente por traumatismos craneoencefálicos.
Las víctimas heridas tienen edades comprendidas entre los 6 y 16 años y presentan politraumatismos, especialmente lesiones en las extremidades inferiores. Dos adolescentes permanecían en estado crítico y con riesgo de muerte.
Las autoridades contemplaban trasladar a algunos de los heridos al Hospital Universitario Dr. Agostinho Neto, ubicado en Praia, la capital del país, debido a la gravedad de sus lesiones y a las limitaciones de atención médica en la isla.
Dos días de duelo nacional
Ante la magnitud de la tragedia, el Gobierno de Cabo Verde declaró dos días de duelo nacional en memoria de las personas fallecidas.
El accidente ocurrió a última hora de la tarde del sábado en la carretera que conecta las localidades de Chã das Caldeiras y Campanas de Cima, en el norte del municipio de São Filipe.
Aunque varios de los pasajeros eran estudiantes de secundaria, las autoridades aclararon que el viaje no correspondía a una actividad escolar oficial. Se trataba de una salida que el conductor del autobús acostumbraba organizar anualmente durante el período escolar.
El conductor también se encuentra entre las personas fallecidas.
Las autoridades mantienen abierta la investigación para determinar las circunstancias exactas que provocaron que el autobús abandonara la vía y se precipitara al barranco.
La tragedia ha causado conmoción en todo Cabo Verde, mientras familiares, equipos médicos y organismos de emergencia continúan atendiendo a los sobrevivientes y dando apoyo a los afectados.







