Washington, EE. UU. – La Administración del presidente Donald Trump anunció este jueves la imposición de nuevos aranceles a las importaciones procedentes de República Dominicana y otros 59 países y economías, como parte de una estrategia comercial sustentada en investigaciones sobre presuntos esfuerzos insuficientes para combatir el trabajo forzoso.
La medida, dada a conocer por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), establece gravámenes de entre 10 % y 12.5 %, que sustituirán el arancel global temporal del 10 % vigente desde febrero y que expira este viernes.
En el caso de República Dominicana, al igual que Costa Rica y Panamá, las exportaciones hacia el mercado estadounidense estarán sujetas a un arancel del 12.5 %. Mientras tanto, México, Guatemala, Honduras y El Salvador enfrentarán un gravamen adicional del 10 %.
Según las autoridades estadounidenses, la decisión se basa en investigaciones iniciadas en marzo bajo la Sección 301 de la legislación comercial de Estados Unidos, mediante las cuales se evaluó si las políticas de diversos países para impedir la importación de bienes elaborados con trabajo forzoso afectan a trabajadores y empresas estadounidenses.
Tras concluir las consultas con los gobiernos involucrados, la oficina del representante comercial, encabezada por Jamieson Greer, determinó que las prácticas identificadas justifican la aplicación de nuevas medidas comerciales.
La disposición también alcanza a las 27 economías de la Unión Europea, que estarán sujetas a un arancel conjunto del 10 %, además de países como India, Japón, Corea del Sur, Taiwán, Suiza, Canadá y el Reino Unido, aunque en algunos casos las tasas variarán dependiendo del tipo de producto y su origen.
China no figura en esta nueva lista debido a que ya enfrenta aranceles específicos y más elevados impuestos anteriormente.
La nueva política representa una nueva etapa de la estrategia comercial impulsada por Trump desde abril de 2025. Tras la anulación por parte del Tribunal Supremo de gran parte de sus aranceles globales, la Casa Blanca recurrió nuevamente a la Sección 301 para mantener su política de gravámenes a las importaciones, argumentando la protección de la industria y los trabajadores estadounidenses.







