Caracas.– El Gobierno del presidente Nicolás Maduro rechazó este sábado lo que calificó como el “robo y secuestro” de un nuevo buque privado que transportaba crudo venezolano, presuntamente confiscado por Estados Unidos en aguas del mar Caribe.
De acuerdo con las autoridades venezolanas, se trata del segundo petrolero incautado en menos de dos semanas por el país norteamericano, en una zona donde mantiene un despliegue militar, situación que Caracas considera una violación al derecho internacional y a la soberanía del país suramericano.
En un comunicado oficial, el Ejecutivo venezolano advirtió que “estos actos no quedarán impunes” y aseguró que ejercerá todas las acciones correspondientes, incluyendo la denuncia ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, así como ante otros organismos multilaterales y gobiernos del mundo.
El Gobierno de Maduro sostuvo que la incautación del buque forma parte de una política de presión y hostigamiento contra Venezuela, en medio de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos, las cuales —según Caracas— afectan directamente al pueblo venezolano y a su principal industria, la petrolera.
Hasta el momento, las autoridades estadounidenses no han ofrecido detalles públicos adicionales sobre la confiscación del buque mencionado, mientras el caso continúa generando tensiones diplomáticas entre ambos países.
