Santo Domingo, RD. — La reciente visita del secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha reavivado la atención sobre el acuerdo que sustenta la cooperación antinarcóticos entre República Dominicana y el país norteamericano. Se trata del Acuerdo de Interdicción Marítima y Aérea, firmado en 1995 durante el gobierno de Joaquín Balaguer, y ampliado posteriormente por el entonces presidente Hipólito Mejía hace ya 22 años.
El documento, al que el presidente Luis Abinader hizo referencia el pasado miércoles, es el marco legal que permite a Estados Unidos utilizar aeropuertos y otras infraestructuras dominicanas para operaciones conjuntas contra el narcotráfico y delitos transnacionales.
Durante su encuentro en el Palacio Nacional, Abinader y Hegseth destacaron que esta alianza ha sido clave para fortalecer la seguridad regional, mejorar la capacidad de respuesta ante amenazas del crimen organizado y coordinar acciones aéreas y marítimas en el Caribe.
El acuerdo original, firmado en 1995, estableció mecanismos para compartir información, perseguir embarcaciones sospechosas y realizar operaciones aéreas coordinadas. La expansión realizada durante la gestión de Mejía amplió las facultades operativas y de cooperación, consolidando a República Dominicana como un socio estratégico de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico.
La visita de Hegseth refuerza una colaboración que, según el Gobierno dominicano, se basa en el respeto mutuo, el intercambio de información y el compromiso de enfrentar de manera conjunta las amenazas que afectan a la región.
