Lagos, Nigeria. – Un rayo de esperanza surgió este domingo tras confirmarse que 50 de los más de 300 estudiantes secuestrados el viernes en una escuela católica del centro de Nigeria lograron escapar de sus captores, según informó una organización cristiana del país.
El masivo rapto reaviva los temores de la población, en un país aún marcado por el secuestro de casi 300 niñas en Chibok en 2014, perpetrado por los yihadistas de Boko Haram, un hecho que conmocionó al mundo y que continúa resonando en la memoria colectiva.
Las autoridades nigerianas ordenaron el cierre de 47 internados de educación secundaria como medida de emergencia, mientras fuerzas de seguridad realizan operativos para localizar a los estudiantes y profesores que aún permanecen en manos de grupos armados. Este ataque ha sido calificado como uno de los secuestros masivos más grandes registrados recientemente en Nigeria.
La violencia contra escuelas y centros educativos se ha convertido en una grave amenaza en varias regiones del país, donde bandas criminales y grupos insurgentes utilizan el secuestro como método de financiación y presión.
La comunidad educativa y organizaciones de derechos humanos han solicitado al gobierno intensificar la protección en los centros escolares y garantizar el rescate seguro de los estudiantes que permanecen desaparecidos.
