Puerto Príncipe, Haití. — La violencia en Haití vuelve a estremecer a la comunidad internacional. Al menos nueve personas, incluida una misionera irlandesa y un niño de tres años, fueron secuestradas el domingo en un orfanato situado a unos 10 kilómetros al sureste de la capital, Puerto Príncipe, confirmaron las autoridades locales.
El hecho ocurrió en el orfanato Sainte-Hélène, en medio del deterioro de la seguridad en la región, dominada por pandillas armadas que desde hace meses tienen en jaque a la población.
Aunque no se han revelado los responsables específicos del rapto, se presume que grupos criminales organizados estarían detrás del hecho, como parte de su creciente actividad en secuestros extorsivos. La situación ha desatado una fuerte preocupación entre organizaciones humanitarias y religiosas que operan en el país.
La comunidad internacional y diversas ONG han condenado el secuestro y exigido la liberación inmediata de los rehenes, mientras crece la presión sobre el gobierno haitiano para garantizar seguridad en las zonas más vulnerables.
Este nuevo episodio de violencia pone de relieve el grave estado de inseguridad que vive Haití, donde las bandas armadas controlan vastas zonas urbanas, impidiendo el funcionamiento normal de escuelas, hospitales y otras instituciones esenciales.
