Washington, 21 jun 2025 (EFE).
El ayatolá Alí Jameneí, líder supremo de Irán, ha elaborado un plan de sucesión que incluye tres posibles reemplazos para el cargo que ocupa desde 1989, informó este sábado The New York Times, citando a tres funcionarios iraníes con conocimiento directo de la situación. La decisión se habría tomado desde un búnker, donde Jameneí permanece recluido ante la posibilidad de un atentado israelí o estadounidense.
De acuerdo con la información, Jameneí instruyó a la Asamblea de Expertos—el órgano clerical encargado de nombrar al líder supremo—para que, en caso de su muerte, escoja “sin dilación” a uno de los tres clérigos de alto rango que él mismo ha señalado. El objetivo es garantizar una transición “rápida y ordenada” que preserve la estabilidad del régimen en plena guerra con Israel.
El líder supremo, que concentra la jefatura de las Fuerzas Armadas y la autoridad religiosa y política máxima del país, teme que un vacío de poder profundice la crisis interna y exponga a Irán a nuevas fracturas. Su medida incluye, además, la designación de sustitutos para los principales mandos militares, algunos de los cuales murieron en los recientes bombardeos israelíes, según las mismas fuentes.
El conflicto directo entre Israel e Irán estalló la semana pasada, cuando la aviación israelí atacó instalaciones nucleares y bases militares dentro del territorio iraní. Teherán respondió con una serie de incursiones aéreas que han elevado la tensión regional a niveles inéditos.
Desde Jerusalén, el primer ministro Benjamín Netanyahu declaró que asesinar a Jameneí “pondría fin al conflicto”. En Washington, el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que en las próximas dos semanas decidirá si Estados Unidos se suma a la campaña militar con el fin de impedir que la República Islámica obtenga un arma nuclear. Ambos mandatarios aseguran conocer el paradero del ayatolá, aunque Trump descartó “por ahora” un intento de asesinato.
Por norma constitucional, la Asamblea de Expertos—integrada por 88 clérigos—es la única facultada para escoger al líder supremo. Sin embargo, fuentes citadas por The New York Times indican que Jameneí busca inclinar la balanza a favor de sus propios candidatos para “blindar” el legado de la Revolución Islámica y evitar disputas internas en el momento más crítico para el régimen desde la guerra Irán‑Irak.
Aunque no trascendieron oficialmente los nombres de los tres aspirantes, analistas subrayan que ninguno sería su hijo Mojtaba, descartando así una posible sucesión dinástica. Tampoco se descarta que, de prosperar la iniciativa, la Asamblea apruebe uno de los clérigos sugeridos por Jameneí de forma casi automática, reduciendo el tiempo de deliberación a unos pocos días.
En la comunidad internacional, la supuesta “lista corta” de sucesores es interpretada como signo de vulnerabilidad del régimen. Voces diplomáticas en la ONU advierten de que cualquier intento de “decapitación” política podría desatar una respuesta armada aún mayor de Irán, con consecuencias imprevisibles para la seguridad de Oriente Medio y el suministro energético mundial.
Mientras tanto, la población iraní sigue el desarrollo de los acontecimientos en medio de un férreo control informativo. El Gobierno ha restringido las comunicaciones digitales de alto nivel y elevado las medidas de seguridad en torno a las figuras clave del sistema.
Jameneí, que cumplirá 87 años en julio, afronta así su mayor prueba de liderazgo desde que sucedió al ayatolá Ruholá Jomeiní hace 36 años. Su apuesta por una sucesión exprés revela hasta qué punto el actual enfrentamiento con Israel y las crecientes amenazas estadounidenses han colocado a la República Islámica ante un escenario límite.
