Santo Domingo, RD
Ante la creciente inseguridad y el control territorial que ejercen las bandas criminales en la zona fronteriza de Malpasse, comerciantes haitianos que se abastecen de productos en Jimaní han comenzado a contratar grupos de mercenarios para garantizar el traslado seguro de sus mercancías.
La situación ha obligado a los negociantes a buscar protección privada frente a la incapacidad de las autoridades haitianas de brindar seguridad en esa región. Los paramilitares, en muchos casos armados y organizados, operan como escoltas que aseguran que las cargas lleguen a su destino sin ser saqueadas ni retenidas por los grupos criminales.
Esta dinámica ha desplazado en algunos puntos a las bandas del control de los traslados, pues ahora los comerciantes prefieren pagar directamente a fuerzas privadas, aunque los costos aumenten, con tal de evitar pérdidas millonarias.
El mercado binacional entre Jimaní y Malpasse sigue siendo un eje clave para el comercio entre República Dominicana y Haití. Sin embargo, el clima de violencia y extorsión en el lado haitiano sigue agravándose en medio de una crisis política y de seguridad sin precedentes.















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